31/8/12

Las 21 normas de convivencia

En un colectivo tan numeroso como LA DEL SER HUMANO, todos somos responsables del cumplimiento de unas normas básicas para que haya un buen ambiente en nuestro ALREDEDOR. 

Una de las características de la persona humana es su sociabilidad. De allí, entonces que no podamos vivir solos sino que acompañados, rodeados de otras personas formando sociedades.

Fuera del grupo es difícil conservar y desarrollar la vida. Las personas tenemos necesidades de distinta índole que solos no podemos satisfacer. El sabio Aristóteles decía: "El hombre aislado o es un bruto o es un dios" .


Es en el medio social donde hombres y mujeres nos desarrollamos como personas humanas. Cada individuo forma parte de numerosas agrupaciones sociales: la escuela, el club deportivo, la junta de vecino, el sindicato, la empresa, el grupo religioso, el partido político, el centro de alumnos etc.


Tanto en las sociedades como en las comunidades existen normas y reglas que facilitan la convivencia, de no ser así, la vida entre varias personas con distintas características, intereses, ideas, etc., es difícil de llevar, especialmente cuando se debe respetar los derechos y deberes que cada uno tiene por igual.




Normas de comportamiento

La norma moral: Apunta al perfeccionamiento del hombre, desde la perspectiva de su bien personal, su fin es la bondad. La sanción está dada por el hecho de no lograr el perfeccionamiento. Por otro lado es incoercible.


La norma de trato social: Tiene por meta regular el actuar social de tal modo de lograr una convivencia lo más agradable posible. Varían según la cultura, la época, etc. No son coactivas pero existe una obligación forzada por el medio o grupo social al cual la persona pertenece.



La norma de trato social: Tiene por meta regular el actuar social de tal modo de lograr una convivencia lo más agradable posible. Varían según la cultura, la época, etc. No son coactivas pero existe una obligación forzada por el medio o grupo social al cual la persona pertenece.
La norma de trato social: Tiene por meta regular el actuar social de tal modo de lograr una convivencia lo más agradable posible. Varían según la cultura, la época, etc. No son coactivas pero existe una obligación forzada por el medio o grupo social al cual la persona pertenece.



Al vivir en sociedad, se hace indispensable un orden, un mecanismo que regule la conducta de las personas, de tal manera que se respeten los derechos y las libertades de todos por igual; con ello surgen las normas.




La norma es una ordenación del comportamiento humano según un criterio que conlleva una sanción al no ser cumplida. La norma también puede ser coactiva, la posibilidad de utilizar la fuerza para que se cumpla.

Las normas tienen como finalidad establecer cómo debe comportarse la persona, es un "deber ser" u obligación.

Existen variadas normas de comportamiento o "sistemas normativos". Estos son:

La norma religiosa católica: Regula el comportamiento según un punto de vista sobrenatural. Su fin es que la persona alcance la santidad a través del convencimiento libre y espontáneo, no existe obligación de acatar los preceptos religiosos y la sanción es la no salvación del alma.



La norma jurídica: Es un conjunto de reglas que tiene por objeto ordenar y garantizar la vida en sociedad de la persona humana. Los valores que la sustentan son la seguridad y la justicia. Es de carácter imperativo y coercible pues impone deberes y obligaciones que han de ser cumplidos, pudiendo hacer uso de la fuerza en caso de no ser acatada.


Las 21 normas de convivencia

1.            Si abrió, cierre.
2.            Si encendió, apague.
3.            Si conecto, desconecte.
4.            Si desordeno, ordene.
5.            Si ensucio, limpie.
6.            Si rompió, arregle.
7.            Si no sabe arreglar, busque al que sepa.
8.            Si no sabe qué decir, cállese.
9.            Si debe usar algo que no le pertenece, pida permiso.
10.          Si le prestaron, devuelva.
11.          Si no sabe cómo funciona, no lo toque.
12.          Si es gratis, no lo desperdicie.
13.          Si no es asunto suyo, no se entrometa.
14.          Si no sabe hacerlo mejor, no critique.
15.          Si no puede ayudar, no moleste.
16.          Si prometió, cumpla.
17.          Si ofendió, discúlpese.
18.          Si no sabe, no opine.
19.          Si opino, hágase cargo.
20.          Si algo le sirve, trátelo con cariño.
21.          Si no puede hacer lo que quiere, al menos quiera lo que hace.

21/8/12

Crisis de valores

Cuando lo positivo es tomar conciencia:

Había un tiempo en el cuál los adultos ejercían su función sobre los niños y los adolescentes. Había un tiempo en el cual los docentes enseñaban y los alumnos aprendían. Había un tiempo en el cual el término valor no era sinónimo de “dinero” sino de conducta moral
La mayoría de la gente entiende por "crisis de valores" la ausencia de éstos; pero no es así. La característica esencial que informa lo que en la actualidad entendemos por crisis de valores radica en que no sabemos qué hacer con los valores que hemos atesorado a lo largo de la Historia de la Humanidad. El hombre de nuestro tiempo ha perdido la voluntad de orientarse, es decir, de cultivar valores, de seguirlos, ajustándose a ellos como hace el capitán del barco manteniéndose fiel a su rumbo, por mucho que el estado de la mar le incite a derrotas más cómodas.
Eran otros tiempos, con otros problemas. Pero sin dudas, en el futuro, cuando se describa a nuestro contexto histórico será inevitable mencionar la enorme crisis de valores que nos atraviesa. El fenómeno es de carácter mundial, los adultos no saben qué hacer con las nuevas generaciones. Hay ejemplos de cómo padres y docentes se sienten “impotentes” ante los niños y adolescentes. No saben que hacer con ellos.

La actualidad nos encuentra con algunas características que definen nuestro contexto en todos los estratos sociales. Las sociedades priorizan al individuo por sobre la comunidad, el consumismo es un ideal y la satisfacción es una necesidad que debe saciarse a corto plazo y sin importar que consecuencias traiga consigo. En este marco, algunos valores quedaron en el pasado. La moral es observada como una solemnidad innecesaria, la disciplina es mucho esfuerzo, la generosidad es tildada como un signo de debilidad y los límites son políticamente incorrectos.
Este mundo hace algunas décadas atrás era propio de los adolescentes, pero allí estaban los adultos para aportar valores, para criar a los niños y a los jóvenes en la toma de conciencia sobre la importancia de entender que la libertad acaba dónde empieza la de los demás. Los principios éticos eran los parámetros para poder funcionar en sociedad.

Hoy los adultos están desbordados, les cuesta decir que no, le tienen miedo a sus hijos y así, sobreviene la soledad de un niño que grita con sus actos que necesita a sus padres, a sus maestros, a alguien que le marque la diferencia entre el bien y el mal. Piden moral y no se la dan.
Educar es un acto de amor. Los límites son todo lo contrario al castigo o la opresión, son el vehículo para el crecimiento, el pensamiento crítico, la reflexión, la palabra en lugar del acto sinsentido y por sobre todas las cosas, son el alma de la construcción de la moral, base fundamental para vivir una vida de valores.
La educación es la respuesta a la mayoría de los dolores. Cuando un niño pueda ver en su sociedad un sitio en el cual el futuro es una esperanza y no una fatalidad.

3/8/12

Construir castillos en el aire| fantasear

Tener una mentalidad positiva es importante para superar problemas. Los sueños nos motivan a luchar, ¿entonces hacer castillos en el aire es positivo o contraproducente?

Hay una época en la vida de toda persona en la cual se cree posible lograr todo aquello que va surgiendo a cada paso, es ese periodo de la vida en el que, todavía con las ilusiones intactas, te asomas al balcón del futuro y lo que ves son horizontes y horizontes por conquistar; todo está ahí, al alcance de las manos, para tu disfrute, para tu gozo… y comienzas a crear efímeras quimeras que el tiempo y la realidad se irán encargando de destrozar.
Hacer castillos en el aire es, según el Diccionario de la Real Academia Española: “Ilusiones lisonjeras con poco o ningún fundamento.”

Soñar es ser libre porque sólo tú eres dueño de tus sueños y el mundo ha avanzado porque muchos locos y locas soñaron que algo podía estar mejor… No soñar es aceptar lo poco que se tiene, es conformarse con una realidad que te va consumiendo, es rodearse de un muro de lógica que llegará algún día a aplastar tu personalidad.

Tener sueños y ser optimista
La mentalidad positiva, el optimismo es un factor importante para la  motivación. La fe en uno mismo y el tesón es a veces el único asidero para conseguir nuestros sueños.
“Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo, es allí donde debería estar. Ahora debes construir los cimientos debajo de él”
“La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante”

Sueños y fantasía
Aunque ambas palabras se pueden confundir hay matices que las diferencian.
Un sueño puede ser un objetivo si la persona trabaja para lograrlo, una fantasía puede ser solo un pensamiento pero que no  lleva a la acción.

Tener sueños o fantasías sobre lo que nos gustaría que sucediera es común, todos los tenemos. Sin embargo los psicólogos han descubierto que soñar  con el éxito futuro (sin actuar, sin esforzarse), puede ser contraproducente.

El pensamiento positivo sobre el futuro es beneficioso pero también nos puede llevar a crearnos “películas mentales” que en realidad nos llevan a perder el tiempo que podríamos dedicar a algo útil.
Fantasía versus expectativa
La diferencia entre sueños y expectativas es importante. Las expectativas se basan en la experiencias pasadas, se construyen sobre bases sólidas. Uno cree que podrá salir airoso de un examen porque ha estudiado y en el pasado logró aprobar exámenes haciendo lo mismo.
Sin embargo las fantasías implican imaginar algo que esperamos que suceda en el futuro pero que en ese momento recreamos, se construyen realmente en el aire.

¿Por qué pueden ser peligrosas las fantasías positivas si no se acompañan de acción?
Precisamente por eso, porque si las fantasías o sueños solo son pensamientos sin acción, lo que hacen es sumirnos en una ficción mental, pensamientos que nos resultan placenteros pero que solo están en nuestra imaginación. Si no hacemos nada para lograrlos es difícil que sucedan.

Nuestro cerebro es tan brillante que es capaz de imaginar situaciones con todo lujo de detalles. Nos las creemos, las vivimos como reales y sin embargo solo son una simulación. Si soñar nos lleva a motivarnos estamos en la buena dirección, si soñar nos lleva a creer que lo que queremos “sucederá” como por arte de magia estamos totalmente equivocados.


Video de Alberto Cortez "Castillos en el aire"

2/8/12

Llamadas de atención

Cuando un niño realiza llamadas de atención rápidamente nos damos cuenta de lo que está haciendo, pero ¿Los adultos también buscan llamar la atención sobre otros adultos? ¿Por qué?

Los niños necesitan ser vistos, necesitan nuestra atención sobre todo a la edad de tres años. Por eso, es fácil que en algún momento nos haya ocurrido si somos papás o que lo hayas visto por ejemplo en un parque que hay muchos peques jugando.

También entendemos que las pataletas son llamadas de atención y lo que hagamos frente a ellas dictaminará que vuelvan a ocurrir o no. Es importante no reforzar este tipo de conducta, pero incluso es más importante preguntarse a uno mismo qué es lo que ha ocurrido para que el niño tenga que hacer una pataleta para llamar nuestra atención.

Como siempre una buena comunicación con los pequeños nos ayudará a encontrar las respuestas y a satisfacer la necesidad que se ocultan tras esa pataleta, porque no se debe más que a una carencia emocional.
Estas llamadas de atención también las realizan los adultos, algunos abiertamente y otros con formas más sencillas y menos llamativas.
Todas las personas necesitamos reconocimiento, necesitamos que valoren lo que hacemos o lo que somos, necesitamos ser vistos pero hay un límite entre la salud y lo que ya comienza a ser algo patológico, no porque haga sufrir a los demás, si no porque esta persona puede estar sufriendo mucho si no se la ve como desea.
Cuando una persona necesita el reconocimiento constante es porque no ha sido vista cuando era pequeña por una razón o por otra que dependerá de cada caso en concreto.

No se trata de que uno de sus padres no la viera tirarse del tobogán en un momento determinado, son diferentes factores los que intervienen y acaban provocando una carencia emocional en la persona, un vacío que a veces puede ser complicado de llenar.

En esta búsqueda de reconocimiento también podemos mencionar a aquellas personas que son extremadamente agradables, aquellos que pensamos “son demasiado buenos” pero sin ningún matiz de desconfianza, porque es que son así ¿Pero qué es lo que ocurre?
Muchas de estas personas ponen el bienestar del otro por encima del suyo, satisfacen las necesidades de los demás incluso aunque le exija demasiado personalmente.
Estas personas buscan reconocimiento y valoración a través de esta motivación inconsciente, pero necesita que se les vea, que les acepte y se les quiera.
El niño necesita ser visto y cuando esto no es posible en su infancia y/o adolescencia, tenderá a buscar esos ojos que lo miren y reconozcan su persona y su labor en la madurez.

 ¿Juzgar o comprender?
Cuando se escucha que un chico tiene problemas de conducta en la escuela, no se puede dejar de pensar en el peso valorativo de la sola descripción de la problemática. Decir que un alumno se porta bien o mal, equivale a decir que los demás "juzgan" su comportamiento y que muchas veces el "juzgar" evita el "comprender". Por lo general, éste suele ser el núcleo del problema.
Pero ya sea la problemática grave o ligera, lo importante es tener en cuenta que cuando un niño muestra comportamientos "no esperables" en el ámbito escolar, estamos frente a un síntoma. Es decir, ante la expresión de que algo no está funcionando bien. La llamada "mala conducta" es la forma en que un chico o grupo de chicos está contando que hay cosas que están mal.

Comprender y ubicar la problemática
La problemática que presenta el niño o el grupo es como la fiebre, que nos dice que algo está pasando en nuestro organismo, pero no alcanza para decir cuál es la enfermedad. Hay que investigar y reunir datos a fin de intentar comprender. De nada sirve juzgar, lo único valedero es comprender y ubicar la cuestión en su justo lugar.
Un chico con problemas es un grito, una forma de expresar un conflicto, un modo especial de pedir ayuda. Cuando alguien -chico o grande- busca ayuda y no sabe cómo pedirla o no es escuchado o comprendido, la única forma que encuentra para hacerse oír es a través del conflicto.

La mayoría de los problemas de conducta suele ser una provocación, un intento de lograr una respuesta, de encontrar una solución: una llamada de atención para que los adultos hagamos algo.
Si padres y maestros, lejos de rivalizar por encontrar un culpable, se hicieran cargo de la necesidad del niño; si fueran capaces de abandonar ese difícil lugar que muchas veces asumen de "yo soy el mejor... porque si no me siento el peor", entonces las cosas serian más fáciles para todos. 

 Buscar el origen:
Las causas por las que surgen estos problemas en la escuela debería ser nuestra primera tarea. Pero ante la aparición de un comportamiento irritativo los adultos a veces caemos en la tentación de comportarnos como niños y nuestro primer planteo es «yo no fui", "con eso yo no tengo nada que ver", "la culpa la tiene Fulanito, yo no hice nada". Cuando el problema intenta resolverse buscando dónde poner la culpa aparece el primer inconveniente. Y sería bueno que los padres y maestros tratáramos de pensar más en términos de responsabilidad que de culpa. Esto por lo menos le quitaría al chico un conflicto agregado: el de ver a los adultos peleando por depositar la culpa en alguien o en algún lugar.

Familia versus escuela
Hemos escuchado hasta el cansancio frases que dictaminan que "la maestra le tiene bronca y por eso siempre le echa la culpa a él" o que "es hija de padres separados y con los conflictos que tiene la familia, cómo va a ser la chica...". La mayoría de las veces el niño es el centro de un tironeo donde dos instituciones chocan. Familia y escuela se enrostran las dificultades del pequeño y ambas intentan poner la cuestión fuera de ellas. Las dos instituciones sienten que se juegan "su prestigio" y las dos piensan que si se reconocen carentes, no sapientes, demuestran "no amarlo".

Saber expresar lo que sentimos

 Son muchas las personas que no sabrían poner nombre a sus emociones y a su vez, no son capaces de expresar aquello que sienten.
Hay quienes parecen incapaces de expresar verbalmente las emociones, debido a la dificultad que tienen para identificar, entender o describir lo que sienten.

Algunas personas han sido educadas de manera que suelen esconder habitualmente sus sentimientos. Sienten un excesivo pudor para expresar lo que realmente piensan o les preocupa, y se muestran reacias a manifestar emoción o afecto. Quizá desean hablar pero les frena una barrera de timidez, de envaramiento, de falso respeto, de orgullo. Es cierto que determinados sentimientos sólo se exteriorizan dentro de un cierto grado de intimidad, y requieren cierta reserva, pero silenciarlos siempre, o cubrirlos de aparente indiferencia, entorpece el desarrollo afectivo y conduce, entre otras cosas, a una importante merma de la capacidad de reconocer y expresar los propios sentimientos.

Esa confusión emocional nos hace vislumbrar un poco la grandeza del poder del lenguaje, y comprender que cuando logramos expresar en palabras lo que sentimos, damos un gran paso hacia el gobierno de nuestros sentimientos

Cuando El Lenguaje No Alcanza…

A todo esto se le llama “La alexitimia” es un problema que se presenta a nivel emocional y es un impedimento para expresar verbalmente los sentimientos y sensaciones que sentimos.

Las discusiones, los llantos, las carcajadas, el dolor, el amor, la pasión. Son todas sensaciones que los seres humanos sienten en lo cotidiano y que conforman una parte sustancial de la existencia, ya que vienen de la mano, ni más ni menos, que de la libertad para expresarse.

Sin embargo, existe un grupo de personas para quienes los sentimientos, a pesar de vivirlos en carne propia, son imposibles de exteriorizar.

 Este problema significa básicamente la ausencia de la verbalización

Algunas personas, quizá la mayoría, tienen gran dificultad para expresarse emocionalmente y para reaccionar con afecto por eso los sentimientos deben ser siempre respetados, con independencia de la edad.

Origen de enfermedades:
Por no ser capaces de expresar lo que sentimos creamos en nuestro interior verdaderas cárceles emocionales; siendo el origen de las enfermedades y debemos aprender, o reaprender, a hablar, a llorar, en fin, a sentir, y sobre todo, a expresar lo que sentimos y no hacer como si nada se sintiera.

Se prefiere no hablar…  
Quienes sufren alexitimia no saben cómo expresar habitualmente lo que sienten. No carecen de afectos, sino que sufren de lo que se llama analfabetismo emocional, una incapacidad en el área afectiva que les impide demostrar sus sentimientos.

La alexitimia, quiere decir “sin palabras para los afectos” y literalmente es lo que ocurre a una de cada siete personas, ya que tienen dificultades o son incapaces de identificar y expresar sus propias emociones o las de las personas que les rodean. Como muestran las estadísticas, es un trastorno muy frecuente pero paradójicamente desconocido, que afecta a más hombres que a mujeres.

Actualmente, se está relacionado a esta patología con trastornos de la conducta alimentaria, toxicomanías, psicopatías y estrés postraumático, pero sobretodo tiene una alta correlación con el espectro autista.
La música como auxilio
Las canciones son uno de los medios más importantes que los hombres tienen para expresarse a través del arte. Emociones y alegrías van de la mano y se conjugan según la melodía que inunde el aire. La música es un excelente recurso para expresar aquello que es difícil de verbalizar y justamente por ello, forma parte de una de las terapias fundamentales para tratar la alexitmia:

Características de la Alexitimia

Ø  Dificultad para identificar

Ø  Dificultad para expresar emociones

Ø  Capacidad reducida para el pensamiento simbólico y la fantasía

Cuando hablan de sí mismas, difícilmente logran decir algo distinto de si se sienten bien, mal o muy mal. Les resulta difícil hablar de esas cuestiones, y manejan un vocabulario emocional sumamente reducido. No es que no sientan, es que no logran discernir bien lo que en su interior sienten, ni saben cómo traducirlo en palabras. Ignoran el motivo de fondo de sus problemas. Perciben sus sentimientos como un desconcertante manojo de tensiones que les hace sentirse bien o mal, pero no logran explicar qué tipo de bien o de mal es el que sienten.
Las personas que sufren este trastorno se caracterizan por: sudoración y aceleración del ritmo cardíaco y en ocasiones tienden al aislamiento.

Causas de la alexitimia
Carencia afectiva en la infancia provoca que al niño le cueste expresar sus emociones y esto se siga desarrollando durante la edad adulta tanto en su vida personal como en sus relaciones sociales y afectivas.

Otra de las causas puede ser hereditaria, sería una dificultad para reconocer entre sentimientos y sensaciones propias de la activación emocional.